Los pilares del éxito profesional: 3 puntos para triunfar

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Una de las actividades de los gestores de talento es el cuidado de los colaboradores e impulsar su desarrollo profesional.

En este sentido, una empresa sin planes de carrera interno puede perder su talento e incluso no estar preparada para los cambios del mercado económico y las nuevas habilidades que ese mercado necesita.

El éxito según H.J. Coleman se consigue por tres factores: rendimiento, imagen y exposición. Lo que en inglés se conoce como PIE (Performance, Image, Exposure).

Es necesario trabajar los tres pilares para conseguir nuestros objetivos profesionales. Si ponemos por ejemplo a un perfil de IT, podemos ver que el rendimiento es un pilar muy trabajado, pero en cambio falta la exposición para poder tener la visibilidad para considerar su carrera como exitosa. 

La visibilidad y la marca personal tienen cada vez más peso a la hora de considerar si una persona ha logrado sus objetivos o no. Recuerda, se puede trabajar mucho, pero si no hay visibilidad de esos logros es como si no hubieran existido.

La visibilidad tiene un peso grande en la consecución del éxito y es por ello que debemos trabajarla conscientemente y dedicarle tiempo.

Los tres pilares

Exposición: consiste en la visibilidad que tienes como profesional ante jefes, compañeros, clientes y socios. Podríamos decir que actualmente es un 60% en la suma para el éxito.

La posibilidad de obtener reconocimiento y convertirse en un pilar para compañeros y jefes hace que la valoración de tus aptitudes y habilidades sea mayor.

La exposición permite poner en alza todo lo que se ha trabajado tanto en la consecución de objetivos como en el trabajo de marca personal.

En un claro ejemplo, los programas de reconocimiento dentro de las empresas permiten dar a conocer el trabajo que realizan los colaboradores y darle sentido al esfuerzo y tiempo invertido.

Muchos profesionales ahora deben dedicar tiempo a trabajar las relaciones con otros compañeros y directivos para poner en conocimiento el trabajo realizado. Se trata de comunicar y “vender” los objetivos conseguidos.

Si no invertimos en esa exposición, muy probablemente, no crezcamos dentro de la empresa ya que otros que si lo hagan se llevarán reconocimientos y ascensos.

Imagen: en este caso hablamos de la imagen que proyectamos como profesionales y está muy relacionada con la marca personal. En el cálculo de Coleman supone el 30% e Internet ha revolucionado la necesidad de contar con imagen personal.

Publicar artículos en algunos medios, tener un perfil en una red profesional e incluso participar en conferencias y charlas, hace que tu impacto en el mundo laboral sea visible y afecte positivamente tu credibilidad.

Muchos reclutadores buscan a un profesional en sus redes sociales. Algunos perfiles se buscan con más relevancia y las tendencias en RR.HH. nos avisan que las grandes empresas buscarán perfiles basados en su marca personal.

Al fin y al cabo, queremos profesionales creíbles y expertos en su materia. Tenemos que decir, al mismo tiempo, que tener una marca personal no supone un exceso de ego. Nada tiene que ver ego con Personal Branding.

Así que es compatible tener un equipo lleno de profesionales con marca propia y que trabajen en equipo en la consecución de objetivos.

Rendimiento: en este caso no se basa solo en la cantidad, también en la calidad de los objetivos y los planes cumplidos.

El trabajo por objetivos ha hecho que ahora el rendimiento sea mucho más fácil de medir y reconocer.

El trabajo no solo se basa en los resultados, también en el tiempo invertido y en la búsqueda de soluciones. Por ese motivo el rendimiento va más allá de la cantidad, tiene que ver con la actitud de enfrentarse a los retos y la necesidad de buscar alternativas a la situación actual.

No solo es necesario ser creativo e innovador, la posibilidad de errar está ahí y debemos valorar en un profesional la capacidad de sobreponerse y seguir buscando la manera de dar con la tecla exacta para superar los obstáculos.

Aquí funciona muy bien la frase “da igual cuántas veces te caigas, lo importante es cuántas veces te levantas”.

Si no tenemos en cuenta estos tres pilares, difícilmente conseguiremos el éxito profesional y empresarial.

¿Cómo trabajar los pilares?

Es importante preguntarse a uno mismo y hacer un diagnóstico de cómo se encuentran esos tres pilares en nuestra vida profesional.

Debemos ver si realmente tenemos exposición e imagen y si cumplimos con los objetivos propuestos.

Es verdad que en relación con el rendimiento es fácil saber cómo vamos. Solo tenemos que ver cuáles son los objetivos anuales o a medio plazo y revisar los KPIs de nuestro trabajo para conocer si estamos cumpliendo o no con ese pilar.

La exposición y la imagen es más difícil y a veces tiene que ver con la actitud y reconocimiento que tenemos de nuestro trabajo.

La imagen personal podemos empezarla a trabajar creando nuestro perfil profesional, publicando cosas relacionadas con nuestro empleo y sector y asistiendo a charlas o conferencias.

En este caso es importante tener y mimar la red de contactos para poder intercambiar ideas y pensamientos con profesionales relacionados con nuestro sector o profesión.

Y finalmente, la exposición va muy ligada a la cultura de la empresa. Hay organizaciones que promueven esas relaciones entre compañeros y permiten espacios donde mostrar el trabajo y colaborar.

En caso de que tu empresa no provea ese espacio tu pericia en las relaciones te dará la posibilidad de exponer tu labor y crear relaciones de confianza con otros miembros que podrán ver cómo trabajas y qué características predominan en ti como profesional.

Estos tres pilares también afectan a los reclutadores y gestores de talento. El triunfo profesional también es importante en el departamento de RR.HH. donde la exposición, la marca personal y los resultados son tenidos en cuenta a la hora de valorar el trabajo anual y asignar presupuesto.

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