Lenguaje no verbal en la entrevista: un elemento para tener en cuenta

lenguaje no verbal

Para un reclutador es esencial saber cuando un candidato miente en una entrevista de trabajo, oculta algo o incluso si se siente incómodo a la hora de hablar de ese tema.

Según Technology Standars una persona común miente alrededor de 3 veces en una conversación normal de 15 minutos, sin tener en cuenta exageraciones u omisiones. En una entrevista esto puede aumentar al sentirse evaluado y juzgado.

El candidato busca impresionar al entrevistador, quedar bien y salir airoso de ciertas preguntas. Por todos estos motivos es importante conocer el lenguaje no verbal y prestarle atención durante las conversaciones iniciales para entrar a trabajar.

Como en toda herramienta, la práctica y la experiencia son un grado.

Mejor que un detector de mentiras

A veces cuesta distinguir la verdad entre frases hechas o expresiones comunes. Algunos reclutadores sueñan con desarrollar habilidades propias de un detector de mentiras, pero si prestamos atención al cuerpo y expresiones faciales de un candidato podremos dar con la clave.

El lenguaje no verbal permite analizar e interpretar la postura corporal, la expresión del rostro, las gesticulaciones, el paralenguaje, etc.      

Aunque creamos que tenemos control a la hora de comunicar no es verdad, ya que la transmisión de la información no es totalmente consciente o voluntaria. El 7% de la comunicación es verbal, el 38% es vocal y el 55% es gesticular o facial.

Tenemos que hacer una distinción, el lenguaje verbal es aquel que se sustenta con palabras y frases. El paraverbal tiene que ver con el timbre, el tono, el volumen, y el ritmo.    

Y el no verbal es el que se produce por gestos y posturas (kinesia), movimientos, manejo del tiempo, y aspecto personal.      

Expresiones faciales

En este ámbito existe un sistema llamado codificación facial que clasifica sistemáticamente la expresión física de emociones que los humanos pueden generar. Se ha usado con éxito en psicología y también en el tratamiento de ciertos trastornos.

Nuestro rostro está compuesto por 43 músculos diferentes que pueden dar como resultado más de 10.000 expresiones. Muchos de nosotros podemos identificar cómo se siente una persona, por ejemplo, si está enfadada o feliz.

Podemos modificar el mensaje que queremos gracias a la expresión facial. Por ejemplo, sonreír o disimular, aunque alguien no nos caiga bien o estemos preocupados.

Pero lo importante en estos casos son las micro expresiones, estás son difíciles de esconder, pero no todo el mundo puede leerlas correctamente. Se trata de movimientos faciales rápidos, involuntarios que se producen según lo que siente esa persona.

Más adelante veremos algunos ejemplos de ellos y su lectura en una entrevista de trabajo.

El cuerpo dice la verdad

“El cuerpo no miente a menos que seamos un especialista en ello”

Dra. Lilian Glass, experta en comunicación y analista del comportamiento

El cuerpo revela lo que pasa por nuestra mente. El sistema límbico está formado por varias estructuras cerebrales que regulan las respuestas fisiológicas frente a determinados estímulos.

Podríamos decir que el sistema límbico de los humanos es un software que funciona por defecto, nos guste o no, y afecta la forma en la que movemos el cuerpo.

Si ponemos por ejemplo una llamada telefónica, es posible que nos sorprendamos moviendo las manos y gesticulando, aunque la otra persona no pueda verlo. Ese movimiento es una forma de ayudar a verbalizar el pensamiento, nos ayuda con lo que queremos expresar.

Algunos expertos en comunicación señalan que la gesticulación ayuda a transmitir el mensaje y es un signo que usan los grandes oradores cuando quieren transmitir su mensaje.

Verbalmente podemos camuflar o fingir una emoción, pero corporalmente es mucho más difícil no expresar lo que sentimos. Aquí viene bien recordar la frase: tu cara es un poema.

¿Qué transmite el candidato con sus gestos? ¿Podemos estudiarlo en profundidad?

Sinergología en el reclutamiento

La sinergología es la disciplina que permite descifrar el funcionamiento humano a partir de la estructura del lenguaje corporal. Es un análisis sistemático que permite comprender por qué el otro hace lo que hace.

Nació en el campo de la comunicación como un método de lectura, una forma de conocer al interlocutor y ver qué reacciones tenía ante el mensaje.

Hay cursos especializados en esta disciplina, se han implementado en el análisis de conducta, es usado por el FBI pero también por los reclutadores como forma de conocer mejor a la persona que tienen delante.

Antes de empezar a desarrollar el tema es importante que analicemos algunos mitos relacionadas con este tipo de lenguaje:

  • Brazos cruzados: no siempre significa que la persona esté a la defensiva o no quiera escuchar. Puede ser por comodidad, para concentrarnos o porque tenemos frío. Sin embargo, hay momentos en que el cruce de brazos puede ser un signo indicativo, sobre todo si se produce tras una pregunta que no queremos responder o ante alguna proposición realizada.
  • Mirada huidiza: a veces el candidato mira hacia otro lado a la hora de responder. Esto se puede dar porque  está      pensando o intentando recordar. Mirar hacia los lados es una forma de recordar y según a qué lado miremos puede ser que busquemos cosas en el pasado o pensemos en el futuro.
  • Rascarse la nariz, signo de mentir: se basa en información científica, cuando mentimos el cerebro aumenta el flujo sanguíneo alrededor de la nariz y genera picores. Pero también puede ser el resultado de una emoción fuerte, recuerdos emotivos o  rechazo de una idea.
  • Tocarse el cabello como signo de seducción: en el caso del reclutamiento, la mayoría de las personas se recolocan el pelo detrás de la oreja para reorganizar las ideas, calmarse o bien organizar la respuesta

Todos estos gestos tienen que ser leídos en relación con el contexto de la situación y la pregunta que se está formulando.

Es importante no generalizar y analizar, tras la pregunta, qué expresiones faciales y corporales podemos apreciar en la persona que tenemos delante.

Debemos recordar que el reclutador también transmite información, así que es posible que nuestro lenguaje no verbal afecte al candidato y condicione su forma de responder. Debemos ser conscientes de que el objetivo del reclutador es que la persona se sienta cómoda y pueda así expresarse de la forma más natural posible.

Señales de desinterés o rechazo

Hay algunas señales inconscientes que nos pueden dar pistas sobre si el candidato siente incomodidad o rechazo a lo que estamos contando.

Por ejemplo, el sanpaku es un gesto inconsciente que hacemos con los ojos y es aquel que muestra tres partes blancas del ojo, una en cada lado de la pupila y otra por debajo. Eso significa que la persona no aprecia nuestro discurso. Es una señal de desagrado.

Si al finalizar la entrevista los candidatos tienen micropicores es posible que haya algo que les haya desagradado y que evalúan como negativo. En este caso, si durante la pregunta vemos como la persona se pinza la nariz es una forma de indicar que percibe un problema en esa pregunta.

En esas micro señales es cuando los reclutadores deberán ahondar en el tema para intentar sacar la información que buscan y estar seguros de que la persona no miente.

Sabemos que esta ciencia requiere de pericia y experiencia, Computrabajo y SherlockHR ponen a disposición de las empresas un test de integridad para salir de dudas con respecto a los candidatos.

Puedes pedir más información y conocer de primera mano esta herramienta.

Para finalizar esta primera aproximación al lenguaje no verbal, queremos hacer hincapié en que un buen cierre de entrevista debería ir seguido por un apretón de manos, una sonrisa, postura erguida y una actitud positiva. Estas señales nos indican que el candidato está satisfecho con la entrevista y seguramente se muestre favorable a aceptar una oferta.

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