Cómo tratar y cuidar de la salud mental en el trabajo

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En casa o en la oficina, la salud mental de nuestros colaboradores ha podido pasar por altos y bajo. Incluso, nosotros mismos también hemos podido sufrir estos altibajos. Es importante que, desde nuestra área de Recursos Humanos, estructuremos estrategias que nos permitan mantener la cabeza en calma y tomar medidas cuando haya alguna afectación mental.

En buena parte de las empresas ha sido algo esquiva la conversación sobre la salud mental y los efectos en los colaboradores (particularmente por la coyuntura de la pandemia) y es una charla que se ha dado muy tímidamente, pero que, ahora más que nunca se hace necesaria y debe ser más directa. La conversación sobre la salud mental de nuestros colaboradores es un tema del que hemos tenido que hablar sin tapujos ni tabúes. Si aún no lo han hecho, este es sin duda el momento oportuno para hacerlo.

Abordaje a la salud mental

Según la Organización Mundial de la Salud, la salud mental “está relacionada con la promoción del bienestar, la prevención de trastornos mentales y el tratamiento y rehabilitación de las personas afectadas por dichos trastornos”. Bajo estas tres premisas, como empresa ¿qué podemos hacer para cuidar la salud mental de la plantilla en la nueva realidad?

  • Promoción y prevención: Se trata de poner el tema de la salud mental sobre la mesa. Ahora nos hemos enfocado en los protocolos de bioseguridad, pero también es necesario establecer los caminos que inviten y ayuden a los colaboradores a mantener un alto bienestar mental a través de una buena y asertiva comunicación interna.

Como consejo, te invitamos a crear campañas de promoción con técnicas y herramientas para mantener una buena salud mental; por supuesto, también se puede hacer uso de test para conocer ese estado mental de nuestra plantilla.

Ese bienestar también lo podemos lograr a través de actividades de team building como yoga o técnicas aplicadas de mindfulness.

  • Tratamiento y seguimiento: Puede que uncolaborador tenga algún síntoma relacionado con la salud mental y en ese sentido, esta persona esté requiriendo ayuda, por lo que debemos tomar acción.

Aquí es necesario invitar a nuestros trabajadores a tratar el tema con naturalidad, a que afronten juntos esta circunstancia, sobre todo, hacerles saber que es natural este tipo de situación y que podemos superarlo. Establece un espacio seguro donde el colaborador pueda hablar tranquilamente sobre ello.

Podemos habilitar una línea o área especializada en el tratamiento de afectaciones de salud mental apoyada por expertos (psicólogos al interior de la compañía) o generar la necesidad de buscar ayuda psicológica externa.

Es clave realizar un seguimiento en cada caso para determinar la evolución o nuevas medidas para luchar en contra este tipo de trastornos. Recuerdales que no están solos.

Para alcanzar estos puntos de abordaje y manejo de los problemas de salud mental debemos tener en cuenta:

  1. Este es un trabajo conjunto. Cuando se normaliza el bienestar mental, es más sencillo identificar la problemática y también la mejor manera de tratarlo. Se requiere de apertura y honestidad.
  2. Concienciación del autocuidado mental. Cada uno es dueño de su verdad y consciente de sus emociones. Recomienden a sus colaboradores hacer una reflexión introspectiva para saber qué genera algún tipo de inestabilidad y los métodos para hacerlo.
  3. Faciliten los recursos para que lleven a cabo el ejercicio de autoanálisis como por ejemplo a través de pruebas de valoración del estado mental. Para ello pueden buscar apoyo en la ARL o un profesional experto en el tema.

Escucha: eje fundamental

La mejor manera de conocer el estado mental de nuestros colaboradores es acudir a ellos directamente y abrir espacios para que puedan comunicar cómo se sienten o que les está pasando y si la empresa puede ayudarles a solventar el problema.

¿Cuáles son las claves para que exista una escucha efectiva?

  • Confianza: Empecemos por construir relaciones de confianza, pero confianza de verdad. En la relación que generemos con cada colaborador, busquemos garantizar que esta persona pueda expresarse sin que sienta que de alguna manera pueda sentirse atacado, juzgado o burlado o que llegue a temer perder el trabajo por manifestar su incomodidad. Por el contrario, busquemos que, si hay algo que los agobie, sientan que la empresa realmente los va a escuchar y facilitar herramientas para aligerar esa carga.
  • Canales: ¿Tus colaboradores disponen de los canales para tener este tipo de conversación? ¿Conocen cuál es el conducto regular para expresarse? ¿Hay un departamento, área, plataforma en la que se reciban los casos de salud emocional en la compañía? Si respondiste NO a alguna de estas preguntas, es momento de ponerse manos a la obra, ahora más que nunca este apoyo emocional es vital para tu equipo de trabajo.
  • Conversación: No por el hecho de que nuestros colaboradores no se acerquen a decirnos cómo se sienten, no significa que no requieran ser escuchados o que están completamente bien. Demostremos que nuestra preocupación es real preguntándoles con cierta regularidad por su salud mental y sus circunstancias particulares laborales que puedan estar afectándolo a nivel personal. Para ello nos serán útiles las encuestas de clima en la empresa, en los diferentes equipos y ya de una manera más concreta, se pueden realizar sesiones individuales. Busquemos generar el espacio para la conversación.

Un impacto en la salud mental puede afectar a cualquiera en la organización. Por supuesto, esto también podría permear en los altos directivos quienes deben acudir a ciertas técnicas para mejorar la salud mental. Es algo que se debe tener en cuanta ya que alguna afectación podría impactar directamente en el liderazgo, en el manejo de situaciones complejas, en la toma asertiva de decisiones y, por ende, en la gestión de los equipos.

No es solo hacerlo para que se mantengan altos los niveles de productividad en la organización, se trata de preocuparnos realmente por indagar qué es lo que está pasando o cuál fue el motivo que causó esa afectación y tomar medidas para evitar ese impacto en la salud mental de los colaboradores. Los problemas de bienestar mental no deben generar ninguna estigmatización y tampoco los colaboradores deben temer levantar la mano para pedir ayuda. Este es un momento en el que debemos cuidar de todos de manera integral.

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