Charla con Expertos: Impulsa el talento de tu empresa con el reskilling

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En esta sesión de Charlas con Expertos tuvimos el gusto de contar con la presencia de María Catalina Arnaldo, Licenciada en relaciones del trabajo y consultora en Change Management en BDO en Argentina quien nos compartió los conceptos claves en un plan de promoción del crecimiento profesional de nuestras plantillas a través del desarrollo o potencialización de las habilidades.

Conceptos esenciales

En primer lugar, las compañías deben tener en cuenta la diferencia entre los conceptos de Upskilling y Reskilling.

Upskilling: Aprendizaje de nuevas habilidades para desempeñar adecuadamente el cargo que ocupa. Perfeccionamiento.

Reskilling: Proceso de desarrollar nuevas habilidades para un trabajo para el que ya se tienen ciertos conocimientos. Mejoramiento de la preparación.

Pero, por qué surge la necesidad de establecer planes empresariales enfocados al mejoramiento de dichas habilidades. Esto ocurre por dos factores:

  • Los cambios en el mercado de trabajo provocan que exista un déficit profesional en determinados perfiles. Las empresas obligadas, mayormente, a transformar su cultura y digitalizar sus procesos, identificaron nuevas necesidades del talento. Esto, da lugar a que surjan nuevas profesiones o nuevos matices de un mismo puesto de trabajo para las que todavía no existen perfiles específicos o expertise previa, generando que los colaboradores deban formarse para dar respuesta a estas nuevas necesidades.
  • La pandemia ha sometido a la mayoría de las empresas a reformular su forma de trabajo y en muchas ocasiones, hasta su modelo de negocio. En este escenario, muchos colaboradores han tenido que asumir nuevas responsabilidades, nuevas maneras de hacer las cosas o ser movilizados internamente; por ejemplo, a realizar reskilling una persona administrativa que, por la nueva manera en la que se mueve el mundo, debe aprender y aplicar alguna de las bases de marketing digital.

Abordaje al plan de reskilling

Sobre este entendimiento, lo primero que debe hacer la empresa es un diagnóstico. Para conocer la brecha de habilidades en nuestra plantilla, es muy importante tener una visión clara sobre dónde estamos y dónde queremos o debemos llegar.

A partir del establecimiento de las nuevas estrategias de negocios y los objetivos definidos, debemos listar las habilidades necesarias para cumplirlos, y luego, identificar cuáles son aquellas habilidades con las que cuentan nuestros trabajadores, de esta manera, logramos una comparación con la que necesitamos.

Por otra parte, debemos proceder con un análisis y evaluación de desempeño que nos permita desarrollar el talento de los colaboradores que conocen la cultura de nuestra empresa. En este punto podemos empezar a tomar acción en la formación de nuestros colaboradores.

Para formar parte de un proceso de reskilling el colaborador no solo tiene que demostrar su deseo de desarrollarse profesionalmente, también deben tener claro que los objetivos que se buscan alcanzar están alineados con su capacidad, su trayectoria profesional y sus cualidades personales.

Y aunque cada perfil profesional tiene sus propias necesidades, existen competencias que son comunes y contemporáneas a la realidad del mercado laboral. Entre ellas, podemos mencionar el pensamiento crítico y la resolución de conflictos, la autogestión, la resiliencia y la adaptabilidad.

Paso a paso de una estrategia sólida

Para este punto es conveniente responderse las siguientes preguntas en cada uno de los 4 pasos:

  • Diagnóstico:
  1. ¿Cuáles son las necesidades del negocio?
  2. ¿Qué puestos de trabajo necesito especializar en la organización?
  3. ¿Cuáles son los objetivos que reflejan los intereses del negocio?
  4. ¿Cuáles son las expectativas y el potencial de los colaboradores?

Gracias a estas preguntas podremos visualizar el reclutar talento con predisposición y capacidad de aprendizaje. De esta manera, se logrará conformar un equipo de trabajo dispuesto a asumir nuevos retos y a hacer frente a los cambios. Aquí, también, es importante definir los objetivos que reflejen los intereses del negocio y las expectativas y el potencial de los trabajadores.

  • Diseño:
  1. ¿Qué habilidades tienen los colaboradores de la organización?
  2. ¿La empresa necesita potenciar o transformar esas habilidades?
  3. ¿Con qué recursos económicos y de talento cuenta la compañía?
  4. ¿Qué temáticas se manejarán y para qué grupos o roles?
  5. ¿Qué materiales se deben crear y compartir?
  6. ¿Cuál o cuáles serán las metodologías de formación?

Diseñar un plan de formación concreto y proporcionar los recursos necesarios, teniendo presente en esta etapa lo positivo de fomentar el feedback.

  • Implementación:

¿Qué estrategia de formación facilita el training de acuerdo con las particularidades de la organización y los colaboradores?

En este punto, la cultura organizacional y la situación de cada empresa van a marcar la forma en la que vamos a llevar a cabo el proceso. Entre las estrategias más eficientes podemos dictar cursos, brindar certificaciones, formación e-learning y el coaching.

  • Evaluación
  1. Sobre el conocimiento de la plantilla ¿El programa fue aceptado?
  2. ¿Todos los colaboradores tienen conocimiento del programa?
  3. ¿El contenido fue asimilado satisfactoriamente por los colaboradores?
  4. Las personas parte del plan de reskilling ¿Tiene sencillo acceso a los procesos formativos?

Los indicadores permiten evaluar de manera continua el nivel de progreso y analizar la respuesta de los colaboradores. Medir los resultados nos permitirá identificar errores y corregirlos.

Resistencia al cambio y curvas de aprendizaje

La resistencia es un factor que surge ante la incertidumbre sobre los efectos del cambio. Por ello, es importante, acompañar todo proceso desde un inicio a través de la comunicación, informando sobre su importancia, los procesos, las consecuencias y las acciones a implementar. Promover la participación, también, es indispensable para generar compromiso y alcanzar un clima de motivación e interés por los objetivos propuestos.

Una curva de aprendizaje nos muestra el grado de éxito obtenido durante el proceso formativo en el transcurso del tiempo. En este sentido, podemos evaluar cómo nuestra plantilla suma habilidades y experiencia que les permiten conseguir mejores resultados e incrementar su posicionamiento. Genera alto valor en este proceso, la combinación de varias estrategias educativas como la formación e-learning, el coaching, y otras propuestas que dotan de mayor flexibilidad y adaptación a los colaboradores.

A modo de conclusión, las empresas tienen la opción de localizar perfiles en el mercado a través de la contratación externa, o bien desarrollar el talento de sus colaboradores potenciando el desempeño de sus habilidades, con la adquisición de nuevas habilidades, con el valor agregado del conocimiento y el de la cultura organizacional con los que cuentan actualmente.

Un buen programa de reskilling nos supone dos grandes ventajas en cuanto a beneficios a mediano y largo plazo, dado que posicionan la profesionalización de sus colaboradores y aumentan su competitividad en el mercado.

Hoy por hoy, los avances tecnológicos, la coyuntura y los cambios en el contexto han promovido el aprendizaje de nuevas habilidades para desempeñar las tareas de los cargos actuales, y también nos ha llevado a desarrollar otras habilidades para asumir nuevos retos y por ello está en nuestra mano, garantizar que nuestros colaboradores lleven sus talentos al más alto nivel.

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