No aguanto más en mi actual empleo: ¿qué hago?

No aguanto en mi actual empleo

Solo el 23% de los empleados se siente motivado y satisfecho en su empleo actual, según datos de Brilliant, consultora especializada en empleo. Esto quiere decir que, el 77% de los empleados, no trabajan con la motivación necesaria. ¿Eres uno de ellos? ¿Te estás planteando cambiar de empleo porque “no te sientes a gusto”, y cuentas las horas para terminar tu jornada?

Antes de tomar una decisión tan drástica o, incluso si no aguantas más pero te sientes atado de alguna manera a tu puesto de trabajo, te invito a seguir leyendo para encontrar una solución a tu situación.

¿Qué hago si no aguanto más en mi actual empleo?

Algunas personas tienen a menudo pesadillas acerca de su lugar de trabajo. Si estas son recurrentes, es hora de tenerlas en cuenta. Si la ansiedad, la tristeza o la ira son sentimientos que te invaden habitualmente en cuanto llegas a tu lugar de trabajo o cuando se acerca la hora de ir, antes de tomar ninguna decisión, es necesario que te pongas en modo positivo. Para ello te propongo dos escenarios: en la oficina y fuera de ella.

Cuando estés en tu tiempo libre, dedícalo a llenarte de energía positiva a través del deporte, un entrenamiento mindfulness -5 o 10 minutos al día siendo consciente de tu respiración, te ayudará a mejorar tus conexiones cerebrales y a que tu ansiedad y depresión desciendan- y, por último, reflexiona y detecta qué es lo que te hace pensar “no soporto mi trabajo”.

Busca alternativas para cambiar esa situación. Por ejemplo, si lo que no soportas es a tu compañero, intenta coincidir con él lo menos posible y, cuando sea inevitable, no te auto compadezcas, ya sabes a lo que te enfrentas.

Durante tus horas laborales, procura ser sociable. Todos tenemos mucho trabajo, pero tomar un café con los compañeros o interesarse 5 minutos por el bienestar de tu equipo, será beneficioso para ti y para ellos. Además, también podrás compartir tus propias frustraciones -evitando criticar-.

amable. Las cosas se pueden decir de muchas maneras. Utiliza tu inteligencia emocional. Al final se hace muy pesado que alguien esté quejándose continuamente ¿no lo crees?

En cuanto al trabajo en sí, aprende a gestionar bien el tiempo y a descomponer los proyectos más grandes en pequeñas metas que, por ende, te ayudarán a mejorar la gestión de tu dedicación.

Y si no puedes más, desconéctate 5 minutos. Sal a tomar aire.

Sin embargo, esto no termina aquí. Una vez que te sientas una persona más positiva, es cuando debes afrontar el siguiente paso.

Repasa los motivos de tu insatisfacción para ponerles remedio

¿Por qué estás realmente disgustado? Quizá es porque crees que te pagan poco, el clima laboral no es el ideal o tu trabajo es monótono y no se te plantea ningún reto a corto o medio plazo. Es posible que desees moverte por razones de ubicación o quizá es algo más estructural y no te sientes cómodo con la cultura de la compañía y te da la sensación de que no encajas. Entonces, plantéate:

¿Es un problema con la organización o un problema contigo?

Si te dices que estás aburrido y subutilizado, ¿es porque tu empleador actual te considera poco confiable? Si persigues un salario más alto, ¿esto sugiere que tu empleador es avaro?

Plantéate si los motivos de insatisfacción pueden ser pasajeros, en ese caso, no deberían condicionar la decisión de buscar un nuevo empleo. Por ejemplo: un conflicto con un responsable o compañero, una etapa puntual de estrés o la denegación de un aumento de sueldo. Estas circunstancias pueden eternizarse o ser pasajeras. Averígualo antes de tomar una decisión trascendental, ya que esta te puede llevar a cometer un error. Si te encaja la cultura de la empresa y disfrutas compartiendo su aporte a la sociedad, quizá puedas realizar un cambio dentro de la misma compañía. No lo desestimes.

Si los motivos son estructurales o permanentes y tienen que ver con la empresa o el puesto de trabajo, probablemente sí que debas pensar en reajustar el plan de carrera y buscar un cambio de empleo. Por ejemplo: no hay posibilidades de desarrollo profesional, el trabajo se ha vuelto monótono, la empresa incumple una y otra vez las promesas de mejora, o existe un conflicto laboral permanente.

Fíjate en las señales estructurales

  1. Falta de reconocimiento en el lugar de trabajo.  Las largas horas de trabajo y la ayuda orientada a otros departamentos podrían no brindarte la visibilidad que crees que te mereces. Si este es el caso y crees que debes cambiar de empleo, elabora una Hoja de Vida efectiva que te ayude a sobresalir entre la competencia.
  2. Falta de oportunidades de crecimiento. Algunos profesionales trabajan en una empresa durante varios años y, o bien no se les tiene en cuenta a la hora de promocionarlos, o se les rechaza sistemáticamente para cargos mejores. Esta situación tiene dos lecturas: o su empresa se le ha quedado pequeña o necesitas actualizar tus habilidades. Mientras que algunas personas son felices manteniendo la misma posición por los siglos de los siglos, está en tu mano buscar una nueva oportunidad de crecimiento que te haga más feliz.
  3. Tu motivación disminuye. Eres muy apreciado y respetado por tus compañeros y por los mandos más altos, sin embargo no hay más desafíos ni espacio de crecimiento. Es el momento de desplegar tus alas. Te mereces revisar tu plan de carrera y buscar otro empleo que te motive.

Una vez tengas  mente tranquila y predispuesta a analizar objetivamente los pros y los contras ¿te has decidido a cambiar? Repasa las ofertas de empleo que tenemos en CompuTrabajo que se ajustan a tu perfil. Y sobre todo, aunque tu jefe haya sido el mayor tirano del planeta y aunque no seas el único que opina así, no es necesario que lo cuentes en tu próxima entrevista de trabajo. Mejor, céntrate en lo que aprendiste y en lo que puedes aplicar de ello a la nueva empresa.  

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